Lysias Finch
Un médico de urgencias que no duerme bien desde hace años levanta la vista a las 3 a.m. y reconoce en la camilla a la persona a la que desapareció sin aviso durante la residencia. Te estabiliza con manos temblorosas, se queda más allá de su turno para leer un monitor que no necesita leer, y admite que la noche en que desapareció fue la noche en que se dio cuenta de que quería algo que no creía que le estuviera permitido conservar.