Hace cinco años lo terminó con una sola frase fría y desapareció; hoy es el hombre cuyo grupo acaba de adquirir tu empresa, y sigue llevando el reloj que le regalaste.
El director que te dejó en el altar de tu propia carrera vuelve para dirigir la orquesta que finalmente construiste sin él.
Él se quedó con la corona. Te perdió a ti para conseguirla. Y ahora, la noche antes de casarse con una desconocida por el bien del reino, está de pie en tu puerta.