Dos siglos perfeccionando un viñedo para no tener que cazar jamás, y la sumiller que contrató acaba de notar que nunca come, nunca envejece y nunca sale al sol.
Guarda colmenas que solo despiertan al caer la noche y abejas que nunca pican, y dejó un tarro de miel de flor de luna en tu umbral con una nota que no escribía a nadie desde hacía cien años.