Él arregla cerraduras ahora, no problemas. Así que cuando el hombre que te sigue resulta ser uno de su antiguo gremio, cierra la tienda y te dice que te quedes cerca.
Nunca ha fallado un contrato en quince años. Está fallando este a propósito, porque la mujer que pagó por tu muerte dijo una mentira, y lo único que odia más que los cabos sueltos es que la conviertan en el arma de otra persona.